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Por Marco Ayala

En las alturas del liderazgo corporativo, donde las decisiones se miden en cifras de impacto global y la trayectoria es un testimonio de décadas de éxito consolidado, algunos líderes se encuentran con una pregunta inesperada, y profundamente personal:

«¿Es esto todo?»

No es un signo de fracaso, sino por el contrario, una señal que indica la posibilidad de una profunda evolución. Es la paradoja del líder cumbre: haber escalado montañas profesionales que muchos solo sueñan, solo para sentir, en la cima, el sutil pero persistente llamado a una dimensión más profunda de significado.

Muchos descartan de manera alarmada estas señales internas, estas sensaciones de inquietud existencial, que interpretan como señales de debilitamiento, que quieren acallar con más trabajo, más éxitos, más productos, más prestigio.

Algunos otros podrán pensar: “¿me estoy ablandando con el paso de los años?”. Y temen que otros noten lo que les está pasando. Y “endurecen” su liderazgo para evitar lo que temen que pueda ser un signo de una senilidad para la que “aún no tengo tiempo”.

Otros podrán racionalizar diciéndose que “estas cosas emocionales y espirituales no me ayudan en nada; lo que necesito es desarrollar más…”  y viene una lista de nuevas tareas cognitivas, aprendizajes técnicos, nuevas especializaciones…lo que ha funcionado en el pasado pero que, hoy, no aborda el verdadero desafío: cómo integrar esa experiencia con la creciente necesidad de significado y autenticidad para liderar la próxima década.

Ya lo dice Marshall Goldsmith en el título de su libro:

“Lo que te trajo hasta aquí, no te llevará hasta allá”

El Umbral Inesperado: No es un Fin, es una Nueva Cima

Para muchos, la madurez en el liderazgo trae consigo la conciencia de un umbral. Uno que hasta hoy no habían percibido. Uno que probablemente temen cruzar, por lo que significa: la llegada a la pendiente negativa de su curva vital de liderazgo.

Aquello que antes impulsaba —la ambición, el reconocimiento, la acumulación, el prestigio, la autoridad— comienza a ceder paso a preguntas más inquietantes: ¿Qué legado estoy realmente construyendo? ¿Estoy liderando desde quien soy, o desde lo que se espera de mí? ¿Cómo puedo extender mi influencia con un propósito que resuene con mi verdad más profunda?

Y muy particularmente, las mujeres en posiciones de liderazgo pueden comenzar a sentir la presión de actuar desde su centro femenino, que han suprimido por tanto tiempo para encajar, y usar máscaras “masculinas” para lograr escalar su propia curva de liderazgo en un ambiente donde su identidad y su autenticidad parecen necesitar ser contenidas para desempeñarse de una manera particular.

Este umbral es un evento existencial de enorme relevancia para todos los que llegamos a él. Es un espacio vital de inmensa relevancia.

A este se le llama un espacio liminal: un lugar de transición, una experiencia psicológica que puede evocar inquietud, emociones y pensamientos perturbadores, sensaciones de vacío, falta de sentido, nostalgia, falta de control, y deseo por regresar o recuperar certezas de nuestro pasado, aferrándonos a lo que ya hemos conseguido.

San Juan de la Cruz se refiere a esta etapa en su poema “La noche oscura del alma”, donde se describe la fase de crisis espiritual que viven muchos religiosos en algún momento de sus vidas, y que conduce a una comprensión y experiencia más integradas, profundas y significativas de la propia espiritualidad.

En la psicología profunda de Carl Jung, es una etapa indispensable de la individuación, ese proceso de integración de la personalidad. Una etapa que cursa por una fase de percepciones de confrontación y desintegración, una de un profundo sentido de soledad y aislamiento, falta de sentido y propósito, que debe dar paso a la reintegración y evolución de la personalidad para afrontar los retos del futuro con una nueva configuración psíquica.

Hay reminiscencias de estos conceptos en tradiciones budistas, sufistas, judías, hasta el platonismo y el neoplatonismo. Y en todos estos casos se considera una fase valiosa y profundamente integradora para la persona que la experimenta.

Por otro lado, parece que esta no es una fase única en la vida psicológica de las personas, y puede repetirse varias veces en el lapso vital, en una “espiral de desarrollo” como la conceptualiza Clare Graves, y posteriormente Don Beck y otros utilizaron para trabajar en ábitos corporativos.

Este, por tanto, no es el inicio de un descenso, sino la oportunidad de diseñar intencionalmente una nueva etapa, una siguiente fase de evolución personal. Es la oportunidad para diseñar tu segunda curva de liderazgo.

Una fase donde la experiencia acumulada se convierte en sabiduría, y que enriquece tu Coeficiente Personal, y entonces el impacto estratégico se fusiona con la autenticidad personal.

Más Allá de la Superficie: Una Búsqueda Estratégica

Permítanme ser claro: esta búsqueda de sentido no es un capricho espiritual o un lujo para el tiempo libre. Es, para el líder de hoy, una necesidad estratégica para la longevidad, la resiliencia y la relevancia de su liderazgo. La disonancia entre el «yo profesional» y el «yo esencial» drena energía, nubla la visión y, a la larga, limita el verdadero impacto.

En las etapas tempranas de tu desarrollo profesional, puede ser que esa aparente separación entre el yo profesional y la esencia, parezca ser una necesidad para conseguir construir y afianzar tu proyecto vital. Y de manera lamentablemente particular, esta experiencia puede ser más desgastante para la mujer en camino de construir su liderazgo personal.

Esta aparente disociación es importante en estas etapas iniciales de tu desarrollo personal. Erik Erikson lo describe en su teoría del desarrollo psicosocial.

Pero hay un punto en que tu evolución llega a este umbral, a este espacio liminal, y comienzas a experimentar estas demandas de desarrollo. ¡Ahora que por fin lograste estabilizarte en la cima!

Ignorar esta llamada interior es dejar un inmenso coeficiente personal sin activar, un vasto repositorio de conocimiento tácito y sabiduría experiencial que podría potenciar cada decisión.

Un Marco para Navegar la Profundidad

Desde mi experiencia de más de tres décadas como médico explorando la complejidad de la vida humana, y como profesional formado en psicología transpersonal, Programación Neurolingüística, psicología de la salud, coaching ejecutivo, y con un MBA que me ayuda a comprender el lenguaje corporativo, integrando el coaching en mi práctica médica en los últimos 15 años, y además habiendo experimentado en mi propia piel estos fenómenos en más de una vez en mi vida, puedo afirmar que esta nueva fase del liderazgo requiere un enfoque diferente.

No se trata de añadir más herramientas a tu arsenal, sino de desvelar un código inherente a tu propia identidad y experiencia. Un marco riguroso que te permitirá:

  • Comprender la arquitectura fundamental de tu ser, más allá de los roles.
  • Rediseñar tu marco mental para alinear tus estrategias cognitivas y emocionales con tu propósito más profundo.
  • Volcar esa coherencia interna en el mundo, dejando una huella de impacto genuino.

Hasta ahora, has trabajado con un código específico: tu aprendizaje, tu entrenamiento, tus experiencias, tus especializaciones y super-especializaciones, el desarrollo de tu experticia personal, la construcción de tus relaciones.

Este nuevo «código» no es místico, no es algo etéreo e incorpóreo que no puede asirse y trabajarse; es metódico, sistemático y opera en la vida diaria. Es la aplicación de un rigor profundo, consciente y profesional a la transformación personal, diseñado para que lo abstracto se vuelva accionable, y lo trascendente se convierta en tu mayor ventaja competitiva.

No descartas lo que ya has logrado, si no por el contrario, construyes sobre todo eso, para integrar una nueva etapa de tu evolución personal.

¿Estás listo para descifrarlo?

Si estás experimentando la inquietud en la cima del logro, esta paradoja te resuena y sientes el llamado a liderar desde un lugar de mayor sentido, podemos explorar este código profundo con un mapa metodológico con el que explorarás tu coeficiente personal y diseñar tu Segunda Curva de Liderazgo y a construir una impronta personal que perdure en el tiempo y en las vidas de aquellos a quienes lideras, te invito a explorar este camino.

Conecta conmigo, y descubramos el material que te conducirá en esta etapa.


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