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Diagnostico Funcional Profundo

 

Tu DFP es una entrevista de 90 minutos. Esto Incluye:

Leadership Mindset Indicator. Recibirás el enlace para realizarlo antes de tu entrevista y tener el debriefing como parte de tu Diagnóstico

360 Funcional. Una valoración consolidada de los reportes de 3 personas allegadas a ti, tanto de tu ámbito laboral como familiar o personal.

Entrevista Funcional. Donde revisaremos los informes de las herramientas, más la información que captemos de tu entrevista.

Es el Instrumento oficial que ELEVA utiliza para estimar el estado de desarrollo vertical del Líder. El desarrollo vertical tiene que ver con una capacidad expandida y gradualmente más copleja para analizar e interpretar la realidad.

A mayor madurez de desarrollo vertical, mayor capacidad tendrá el Líder para procesar la información en ambientes VUCA y BANI, y por tanto, eleva la calidad de su análisis, lo que lleva a tomar decisiones de mayor calidad, de mayor valor para la organización, y más sostenibles en el tiempo. 

También incrementa la capacidad de resiliencia y adaptabilidad del Líder en complejidad. El LMI establece el estado de desarrollo del Líder, y ofrece información que puede ayudar a definir los objetivos de desarrollo y un plan de trabajo para llegar a ellos.

Esta es una herramienta muy utilizada en el mundo organizacional. Lo que haremos es:

Tú elegirás 5 personas de tu entorno y contexto: 4 personas de tu contexto laboral (superiores, pares y subordinados) y una persona de tu contexto familiar (que son quienes mejor te conocen); yo elegiré 3 de tus 5 candidatos y ellos llenarán un formulario en línea, que explora los 5 dominios del Diagnóstico.

Los datos de esta herramienta se consolidarán en un solo reporte, que será el que usemos para contrastar con el formulario de diagnóstico que tú ya has llenado y del cual ya tienes un reporte.

Esta información consolidada junto con tu reporte, más la entrevista que tendremos, nos servirá para definir tu Estado Funcional de desempeño actual, para que tú puedas decidir objetivamente dónde quieres trabajar.

Una conversación basada en un cuestionario diseñado por ELEVA para explorar, contrastar y validar la información que hayas recibido de tu Diagnóstico Rápido, de tu LMI, del 360 Funcional, y de la conversación que tengamos en la entrevista. 

Con todo esto, tú tendras un mapa general bastante objetivo sobre cómo estás funcionando y, principalmente, dónde puedes actuar para mejorar la calidad de tu Desempeño Funcional.

Es una pregunta que sólo tú puedes responder a cabalidad y con toda honestidad, pero te diré esto:

Porque en este momento estás tomando decisiones que mueven millones de dólares, que afectan a cientos o miles de personas, y que definen el futuro de tu organización — y lo estás haciendo con una versión de ti que nunca ha sido examinada con rigor.

No con la versión que aparece en el organigrama. No con la versión que funciona en la reunión de directorio. Con la versión real — la que opera bajo presión, la que reacciona cuando las cosas se salen del plan, la que lidera desde sus fortalezas pero también desde sus puntos ciegos.

El Diagnóstico Funcional Profundo no te dice quién eres. Te dice cómo funcionas — cómo piensas bajo presión, dónde tu estilo de liderazgo acelera los resultados y dónde los frena sin que te des cuenta, qué tan alineado está lo que crees que comunicas con lo que realmente percibe tu equipo.

Un Líder de tu nivel ya sabe que el conocimiento técnico no es el límite. El límite siempre es humano — y casi siempre es invisible hasta que cuesta caro.

Este diagnóstico te da algo que muy pocos líderes en tu posición tienen: claridad real sobre tu propio sistema operativo de liderazgo. No para que te sientas mejor contigo mismo. Para que tomes mejores decisiones, construyas equipos más sólidos, y ejerzas una influencia más deliberada — exactamente donde más importa.

La pregunta no es si necesitas saberlo. La pregunta es cuánto te ha costado a tí y a la organización no saberlo.

 

El diagnóstico por sí solo ya tiene valor — pero su verdadero poder está en lo que hace posible después.

Lo que tienes en tus manos al terminar no es un reporte. Es un mapa. Un mapa de cómo funciona tu liderazgo con una precisión que probablemente nunca habías tenido. Y con un mapa así, tienes tres opciones.

La primera es que te lo llevas, lo integras solo, y ya con esa claridad tomas decisiones distintas. Algunos líderes hacen exactamente eso — y les cambia la forma de operar. El solo hecho de ver con nitidez lo que antes era intuición es suficiente para mover cosas.

La segunda es que decides ir más lejos. Si el diagnóstico revela algo que quieres transformar — un patrón que te limita, una brecha entre cómo lideras y cómo quieres liderar — entonces tienes la base perfecta para un proceso de coaching estructurado. No genérico. Diseñado exactamente sobre lo que encontramos en ti. Cada sesión parte de datos reales, no de suposiciones.

La tercera — y esta es la que más valoran los líderes de tu nivel — es que usas esa información para tomar decisiones más inteligentes sobre tu equipo, tu estructura, y tu próximo movimiento estratégico. Porque cuando entiendes cómo funciona tu propio sistema de liderazgo, empiezas a ver con mucha más claridad cómo funciona el de los demás.

En cualquiera de los tres caminos, el diagnóstico no es un gasto. Es el punto de partida más sólido que existe para lo que sigue.

La pregunta es: ¿qué es lo que quieres que siga para ti?

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